Hebreos 11: Ejemplos de la Fe; Número tres – Abraham y Sara

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.”  Hebreos 11:8.  Aquí hay una lección para nosotros.  Muchas veces, cuando seguimos a Dios, no sabemos adónde vamos.  Frecuentemente, Dios nos revela el próximo paso que debemos tomar, pero no nos revela el fin de la senda.  Por eso necesitamos la fe para continuar.

Abraham salió de un lugar que se ha acostumbrado, un lugar conocido, conforte.  Acaso ha establecido raíces allí, ha desarrollado una manera de vida bastante exitosa que proveía lo que su familia necesitaba.  Pero salió de eso para obedecer a Dios, y para recibir la herencia prometida.  Y su vida no era fácil.  Habitó como extranjero en la tierra prometida, morando en tiendas.  Aquí hay otra lección para nosotros: Obedecer a Dios no es garantía de vida fácil.

¿Por qué obedeció Abraham?  ¿Cómo pudiera seguir a Dios no obstante los obstáculos?  Porque tenía fe en la palabra de Dios.  Buscaba algo mejor que ya tenía, y tenía confianza en la promesa de Dios, en el amor de Dios, y creía que lo que Dios tiene para sus hijos siempre es mejor que lo que podemos planear y organizar para nosotros mismos.

Y su esposa, Sara, compartió la fe.  “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo ha prometido.”  Hebreos 11:11.

¡Qué bueno que Abraham y Sara aparecen aquí como ejemplos de la fe, porque sabemos que su fe no era perfecta!  A veces no exhibían gran fe.  Abraham mintió, diciendo que Sara era su hermana porque temía al faraón.  Abraham y Sara no exhibían gran fe cuando trataron de producir heredero para Abraham a través de Agar, la criada de Sara.  Sara rió cuando los mensajeros la dijo que sería madre de las naciones.  Por supuesto, la fe de Abraham y Sara faltaba de vez en cuando.  Pero Dios tiene paciencia, y por largo plazo, Abraham y Sara vivieron en manera agradecida a Dios, y practicaba la vida de fe y de obediencia.

Es un gran conforte a mí leer de Abraham y Sara como ejemplos de la fe, porque mi fe faltaba de vez en cuando también.  Otra lección para nosotros: Cuando la fe falta, debemos continuar y no debemos desalentarnos.  Siempre podemos peticionar a Dios par fe más grande.  Y cuando fracasamos, hay perdón y otra oportunidad para volver a la senda de Dios.

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