Revista: El Alquimista, por Paulo Coelho

El Alquimista, por Paulo Coelho, es una historia de un muchacho español quien tiene un sueño sobre un tesoro escondido.  Sigue su sueño, con la ayuda de fuerzas espirituales, hasta que lo realiza, irónicamente en el mismo lugar en que tenía el sueño y empezó buscarlo.  Muchas veces durante su viaje enfrente peligros, obstáculos y distracciones que amenaza su determinación y voluntad de continuar siguiendo el sueño, pero algunas personas que encuentra en el camino le animan para conseguirlo.

 La tesis del libro es que cada persona tiene un Historia Personal, y debe vivir totalmente esta Historia Personal, y perseguir sus sueños.  Pero solamente poca gente entiende sus Historias Personales y escucha para sus sueños del corazón.  Para entender su Historia Personal, es necesario prestar atención a las señales que ven de la Naturaleza, de la Alma del Mundo y del Lenguaje del Mundo – un lenguaje sin palabras.  Y las personas que entienden sus sueños deben perseguirlos sobre todo.  Lo que es más importante en la vida es seguir su Historia Personal y encontrar su tesoro.

 Los aspectos espirituales del libro me interesaban mucho, porque he contemplado temas similares para mucho de mi vida.  Claramente, el autor cree en un Ser Alto y Poderoso, que se llama Dios.  Pero el libro tiene una mezcla de símbolos religiosos, del Dios de la Biblia y también Alá y el Corán, y con una parte de magia también.  El viejo que el muchacho encuentra en la plaza es un símbolo de Jesucristo.  El Urim y Turim existían en el Antiguo Testamento.[1]  Pero el Mercader de Cristales y también el camellero creen en Alá, y los dos son consejeros para el muchacho, y le enseñan el concepto de “Maktub.”  Los pasajeros en la caravana juran delante de los diferentes dioses en que creen, y también piden protección a los dioses.  Algunas veces la Naturaleza se trataba como dios, por ejemplo cuando el muchacho habla con el desierto y ruega al viento.

 Para mí, una cristiana que creo en un Dios, creador del cielo y de la tierra, y en su hijo, Jesucristo, nuestro salvador y Señor, lo que el autor llama Historia Personal, yo llamo La Voluntad de Dios.  Creo que Dios tiene un plan para mi vida, algo que debo lograr durante los años que vivo en la tierra.  Cada día que estoy viviendo, quiero seguir este plan para conseguir el objeto que Dios ha ordenado para mí.  Este es lo que considero mi Historia Personal.  El tesoro que busco es el tesoro que existe en los cielos.  El muchacho correctamente entiende que donde esté el tesoro es donde estará su corazón.  Esta verdad se puede leer en la Sagrada Escritura.  Pero prefiero leer estas palabras de Jesús en el contexto:

 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.  Porque donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.[2]

 Cuando contemplamos La Voluntad de Dios, Cristianos tenemos opiniones disparos sobre exactamente que significa estas palabras.  ¿Hay solamente un camino que cada persona debe seguir?  ¿Consiste este camino de solamente una carrera, solamente un esposo, solamente un lugar para vivir, etc., o hay más posibilidades entre cual la persona puede escoger?  ¿Si alguien se descarrié del camino y peque contra La Voluntad de Dios, es posible volver a seguir el mismo camino, y si los circunstancias no lo permite, tiene Dios otro plan para esta persona?

 ¡Son preguntas complejas!  El Alquimista parece decir que hay solamente un camino, un plan que es lo mejor Historia Personal para cada persona, y que debemos sacrificar todo para seguir este plan y obtener el tesoro.  Pero no estoy de acuerdo con esta tesis.  Creo que La Voluntad de Dios tiene más que decir sobre la manera en que vivimos cada día, sobre como mostramos amor y misericordia a los prójimos, a las viudas, a los pobres, a los presas.  La Voluntad de Dios no es tanto como que tipo de trabajo escogemos, así como si trabajemos honradamente y diligente.

 De verdad, es importante escuchar a la corazón y a los sueños, pero algunas veces las circunstancias de la vida causarán una persona sacrificar sus sueños para el bienestar de la familia o seres amadas, o aun de los prójimos o extranjeros.  Seguramente, en este caso, La Voluntad de Dios demanda que esta persona acabe de seguir el tesoro en la tierra y haga tesoro en el cielo.


[1] Mire, por ejemplo, Éxodo 28:30.

[2] Mateo 6:19-21

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